El sándwich favorito de Harrison Ford es tan increíblemente simple como genial

Muy pocos ingredientes, pero bien elegidos, pueden crear un festín entre rebanadas de pan

Harrison Ford es una de las mayores y pocas estrellas de cine, en el sentido más clásico del concepto, que aún siguen al pie del cañón, sin hacerle ascos a ningún género o proyecto. Menos habitual es que aparezca en revistas del corazón o dando consejos de estilo de vida, por lo que llama más la atención que comente públicamente sus platos preferidos o qué cocina en casa. Y la receta de su sándwich favorito suena demasiado bien como para no probarlo.

Nuestro eterno Indy hace años que tiene que cuidarse por motivos de salud ligados a la edad, y cuenta que su dieta diaria es bastante aburrida, según confesó a Ellen DeGeneres en una entrevista de su programa hace un tiempo. “Como verduras y pescado”, sentenció. Pero antes de llegar ahí se labró una buena fama en su círculo más cercano por sus míticos sándwiches de queso a la plancha.

En Estados Unidos el grilled cheese sandwich es todo un icono que solo compite en popularidad con el sándwich de ensalada de atún o el también mítico PBJ, el peanutbutter and jelly, de mantequilla de cacahuete y mermelada. Pero el sándwich de queso es más universal, el que te apaña un almuerzo, una merienda, un picoteo generoso entre horas, un bocado para llevar o tomar delante de la tele. Todo el mundo parece tener su versión, sus trucos e ingredientes predilectos, con azoradas discusiones en torno a su fórmula ideal, y Ford triunfaba en casa sin complicarse la vida.

La clave de su no-receta la compartió su hijo mayor, Ben, que además es cocinero profesional, en una entrevista a Mashed. "Me preparaba un sándwich de queso a la plancha con pan integral, queso cheddar muy bueno e intenso, tomate y salsa Worcestershire", cuenta el primogénito del actor. Nada más y nada menos.

Lo de añadir tomate al sándwich puede resultar raro, pero lo cierto es que es una combinación fabulosa que funciona de maravilla. En los menús típicos más viejunos estadounidenses era y es, de hecho, típico acompañar el grilled cheese con sopa de tomate, por lo que mal maridaje no hacen. Y hemos comprobado que el matrimonio queso-tomate es una delicia en recetas como la tosta Estela.

Usando un pan de calidad, que siendo integral da más sabor y rusticidad a la mezcla, y un queso cheddar más curado, de sabor penetrante y casi con un toque picante, el tomate ayuda a dar dulzor, frescor y un punto de acidez que potencia al propio lácteo. La salsa Worcestershire o Perrins, como ya sabemos, es puro umami y solo puede mejorar el conjunto, simplemente añadiendo una pequeña cantidad. Sin olvidar que el calor de la plancha redondea la jugada.

"Este es el plato que más recuerdo y al que siempre vuelvo", dice Ben. "No es su mejor plato [pero] me encanta y me produce nostalgia". Además, comenta que está pensando en ponerlo en el menú de su propio restaurante, dándole algún toque especial.

Imágenes | Flickr/Pinneaple and Coconut - Wikimedia Commons/Gage Skidmore

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