En un panorama gastronómico donde cada nuevo restaurante busca su sello distintivo, Malparit es una referencia con un enfoque que combina tradición, ironía y una cocina con pretensiones de autor, pero accesible.
Con un nombre provocador que en castellano podría traducirse como Cabronazo y lemas como “No tocar els pebrots” (una expresión catalana que significa“No tocar los cojones”, jugando con la palabra pebrots, que significa pimientos) o “Foc You” (en relación al anglicismo “Que te jodan”, este local no solo ha conquistado a los amantes de la gastronomía, sino que se ha convertido en una de las joyas culinarias de la ciudad por sus propuestas a medio camino entre lo de antes y lo de ahora.
En concreto, la propuesta de Malparit es clara: cocina de mercado pero con artificios, con ingredientes frescos y elaboraciones que rinden homenaje a la tradición incorporando el punto de creatividad tan extendido en la zona.
En un mundo donde los menús degustación y las técnicas vanguardistas dominan la escena, este restaurante apuesta por sabores potentes, texturas sorprendentes y una ejecución impecable, sin renunciar a los alardes de este tipo de negocio.
Uno de los grandes atractivos de Malparit es su vermut casero, un imprescindible arraigado en la cultura gastronómica catalana, y que es una excusa en sí misma: salir a tomar un vermut es una declaración de intenciones en sí misma.
La carta refleja una combinación de clásicos reinventados desde las técnicas de cocina actuales con productos de mercado. Entre los imprescindibles están los torreznos de cerdo Duroc, una versión elevada de este clásico, y las vieiras con espinacas a la catalana y crema de queso payoyo, una mezcla de mar y tierra que sorprende quiere ser pura armonía e intensidad.
Otro plato que ha generado devoción entre los comensales es el tuétano de vaca vieja con atún bluefin, una propuesta que juega con la untuosidad del tuétano y la potencia del atún, creando una combinación poco convencional (también mar y montaña). Para los amantes de los sabores más tradicionales, el cap i pota (un clásico de la casquería catalana) es una apuesta segura, con una cocción lenta i una legión de fans.
Como no puede ser de otro modo, no falta el buen pan en la mesa. Malparit sirve pan de masa madre acompañado de tres salsas: romesco, tomate rallado y alioli, una combinación sencilla pero esencial en cualquier experiencia gastronómica catalana. Y para los que buscan una carne melosa y reconfortante, el mazo de ternera (jarrete) se cocina hasta alcanzar un punto de ternura ideal, deshaciéndose con el simple toque del tenedor.
El broche final lo pone la espuma de crema catalana, una versión ligera y aireada del clásico postre que mantiene su esencia pero proporciona un relato más moderno para sorprender en textura y presentación. En una ciudad como Barcelona, con una oferta gastronómica cada vez más saturada, este restaurante destaca por su irreverencia, un lugar para comer bien, sin tonterías, y con la certeza de que nadie te tocará els pebrots.
Malparit
- Dirección: Còrsega, 253 (Barcelona).
- Teléfono: 936 41 65 95
- Precio: 35 €
- Horario: Domingo a jueves, de 13 a 24 horas. Viernes y sábados, de 13 a 1 horas.
Foto | Malparit/Instagram
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